Saturday, October 31, 2009

Dinintel no cambia de camiseta.


Esta tarde fui al Bernabéu. Cada cierto tiempo, una vez al año o así, pillo abono y allá me voy. Es lo triste de vivir en Madrid, que si quieres fútbol espectáculo, lo que hay es el Real. Tocó Madrid-Getafe. Buenos asientos, los mejores que he disfrutado: casi se podía tocar el césped. Pero no hay motivo de alarma: sigo siendo culé.

Como barcelonista, ir al Bernabéu es un poco suicida. Mantenerse en el asiento en los goles, no protestar los penaltis no pitados y esas cosas propias del forofo no están bien vistas. Por suerte, nadie reparó en mi pasividad. O quizás sí.

El fútbol es un ambiente pintoresco: subsecretarios y conductores de autobús se mezclan con gamberros de barrio y hormonados muchachotes en comunión. No recordaba tanto gañán en el Bernabéu, pero es triste ver que el aficionado medio del Madrid da bastante cosica, bastante noxo. En serio, no lo recordaba tan lleno de gentuza de baja estofa y de tanto baboso. Y no lo digo porque sean del Madrid, sino más bien por el género “fan fubolero”, al que no estoy, felizmente, acostumbrado. No tengo, jamás, charlas de fútbol. Pero tocó Madrid y tocaron sus reales babosos.

El ambiente, el consabido: peñas de amigos recién comidos (con copa), padres de familia que hablan de sus hijos (que entrenan para ser Raúl), borjas en pandi, Tomás Gómez usando el coche oficial, listos de barra de bar (de los palillo en boca y Marca bajo el brazo), hombres responsables descargando bilis, alguna pareja, paletos del pueblo. Lo esperado, lo que hay, supongo, en cada campo. Pero en el Bernabéu son 100.000. Muchos dan miedito, de verdad.

Futbolísticamente hablando, Kaká no es para tanto, Xabi Alonso está perdido, Pellegrini es alto y cabizbajo, Lass corre y corre, Casillas para todo e Higuaín es uno de esos argentinos, grises y solventes, que tan bien le van al Madrid, pero que jamás triunfan (de triunfar). El partido un sopor, el Real juega fatal, aburrido, sin control, y sólo se salvó porque el Getafe lo hizo peor y Míchel quiso sacar a su hijo. Ganó porque el Getafe no supo, no mereció vencer.

Al menos no fue como el Atlético, que el ambiente es aún peor y hace un frío del copón…

Les Luthiers


Anoche teníamos entradas para el último espectáculo de “Les Luthiers”. Ya les había visto tres veces, pero había quien no y ¿quién sabe cuándo les volvería a ver?. El lugar, en Campo de las Naciones, quitaba un poco las ganas, pero como eran muchas, ganó el sí, aunque la cosa consistiese en trasladarse al "páramo misterioso".

A plaza llena...

Con “Les Luthiers” no quiero entrar en polémicas de quién los conocía antes, tan típicas del segundo disco del grupo ese que suena en todas partes (“el primer disco era mejor”, te dirán…y si no, te hablarán, te hablaré, de la maqueta). Yo les conozco desde de siempre…eso y también veía la F1 en los ochenta (para los que salen con este tema cada vez que se opina de F1…) y la verdad es que entonces no me gustaba un carajo, ni punto de comparación con las motos. Para esas cosas estaba, no por mérito mío, y no es pose.

No, para lo bueno, pues no se me ocurre nada malo, han estado siempre en nuestras vidas, son un algo familiar, profundamente arraigado desde que tengo uso de razón: los vinilos casi desgastados, el verlos años después y por fín ponerles cara, las colas que se hacían mis hermanos para comprar entradas para todos, los espectáculos en el García Barbón de finales de los ochenta (cuando mi hermano, recién operado de la tocha se los perdió porque no se podía reír, el pobre), la cinta VHS con el “Viegésimo aniversario” visto y exhibido mil veces hasta sabérnoslo (en él se ve a Emilio Aragón, con la infausta Lydia “soy-super-pija-y-super-católica-y-no-se-me-ve-nadita-el-plumero” Bosch, tomando notas para fusilar), usar sus frases con gente que no les conoce (y quedar como un gilipollas)…sus chistes, los chistes, en esencia, tan repetidos que llegaron, de gastados, a no hacerme mella.

Así fuí, un poco por ajustar cuentas con el pasado y sin demasiada fe en troncharme de risa. Sin espectativas, pero con la mejor actitud.

No desvelaré gags, pero cualquiera que los conozca, conoce al cabo su mecanismo, la tipología, tan blanca y tan clásica, de sus chanzas, sus juegos de lenguaje, sus ticks, la esencia culta (que presupone algo raro en estos días: que el espectador ha leído) y universal de su humor…el solo para lucimiento de Rabinovich. En eso consisten todos sus espectáculos y “Los Premios Mastropiero” no son excepción.

Pero consisten en mucho más. Cuando se disfruta por tercera, cuarta, quinta vez de una película clásica, uno puede fijarse más en la tramoya que en la chicha y darse cuenta de los contrapicados, los dobles sentidos, la colocación de los objetos, los gestos en segundo plano. Cosas esenciales, que hacen que lo bueno sea mejor y lo mejor, clásico. De ellas disfruté mucho esta vez y me quedo impresionado de su profesionalidad: qué manejo de los tempos, qué gestión de la carcajada, qué manejo del público, que trasfondo tan pensado, que coreografía milimétrica, qué genios…soberbios una vez más.

Quizás puedan no sorprenderme ya sus giros y no sea la explosión de una primera vez que lo cambia todo…pero siguen siendo los mejores. Si pueden, no se los pierdan, que es su último espectáculo "nuevo", dicen. De cosas como estas no deberíamos carecer, aún en crisis.

Puesto en conversación con un alma descarriada que no les conoce, suelo simplificar con una boutade, quizás excesiva: “Ellos han compuesto todos los chistes graciosos que le ríes a los cómicos que te gustan”. Quizás.

Hasta siempre, genios.


Saturday, October 17, 2009

Records

Esta tarde he puesto Telemadrid. No me he enterado mucho, pero creo que retransmitían un intento de record Guinness de esos, que según he intuído consistía en reunir el mayor número de pendientes de perla en un espacio determinado. Creo que lo consiguieron, porque al terminar, sonaba el “We are the champions”. He pensado que es una lástima que no me guste el golf o la hípica, porque hoy hubiese disfrutado de una tarde de soledad en cualquier club de campo madrileño.

Thursday, October 15, 2009

III

Sunday, October 11, 2009

Madrid de puente: En Madrid, debajo de los adoquines...

...está el hormigón.

Madrid de puente: Esto antes era un cine...

ahora es un mega-H&M.


(Al menos han respetado bastante de la decoración)